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Qué es una Cartera de Inversión y Cómo Construirla

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Antes de ponerme a elaborar sobre bonos, acciones, clases de activos, fondos mutuales, etc. es importante entender por qué estás ahorrando. Claramente la gente ahorra para poder consumir después, idealmente me gustaría consumir más en el futuro ya que estoy resignando consumo presente. 

El proceso de invertir a través de una cartera de inversión es simplemente la ejecución de ese diferimiento en el consumo. La forma en que vas a consumir en el futuro, es decir cuánto, cómo y cuándo; es lo que determina desde el vamos la definición de la estrategia de construcción de una cartera de inversión alocado a diferentes clases de activos. 

¿Estas ahorrando para cuando te retires? ¿para emergencias? ¿para comprar una casa? ¿para la educación de tus hijos? Creo que esas son las preguntas que tenés que tener muy en claro ante de ponerte a diseñar tu propia cartera de inversiones como vas a ver a continuación. 

Ya que estamos, lo mejor que le puede pasar a alguien que está comenzando su retiro es tener un mercado alcista cuando recién comienza a disfrutar de los años sin trabajar. Lo opuesto también es cierto para alguien que recién comienza a ahorrar, si se topa con un mercado en máximos o con un mercado alcista, la construcción de sus activos será muy magra al comienzo ya que solo podrá encontrar activos caros en el mercado. 


¿Qué es un portafolio o cartera de inversión?

Ok, si has llegado hasta este artículo es porque estás buscando una forma segura y confiable de invertir tu dinero y estás pensando en crear una cartera de inversión. 

¿Por dónde comenzar? ¿En qué invertir? Son preguntas que se hace cualquier inversor. Sin embargo, creo que la primer pregunta que te tienes que contestar es: 

¿voy a dedicarme a invertir mi dinero en tiempo completo o sólo quiero dejarlo en piloto automático y no prestarle atención más de una vez al año?

Entonces, sabes que quieres invertir en activos financieros y ahora también sabes si quieres dedicarle tiempo completo o si quieres mantener tu ocupación actual.

La creación de una cartera de inversión es un proceso que puede llevar algún tiempo pero la idea es que una vez que lo tengas resuelto puedas prestarle la menor atención posible. 

Una cartera de inversión o cartera de inversión entonces es un conjunto de activos que tienen un cierto rendimiento y que, combinados de cierta forma, permiten reducir el riesgo o la volatilidad de la inversión. 

Las dos palabras mágicas en la creación de una cartera de inversión: riesgo & retorno

Seguramente habrás escuchado hablar mucho de estas dos palabras… ahora ¿qué significan en el contexto de la creación de una cartera de inversión? 

Esta es la pregunta que cualquier asesor financiero te va a hacer al comienzo de un proceso de diseño de cartera, cuál es el retorno que querés tener y o cual es el riesgo que estás dispuesto a soportar. Y acá entendámonos bien, siempre vamos a tener que elegir entre uno y otro. Obviamente yo querría tener un rendimiento infinito y con un riesgo mínimo, pero lamentablemente estamos en el mundo de los posible y si bien soñar no cuesta nada, estructurar una cartera de la forma equivocada puede costar muy caro. 

Volvamos entonces a riesgo y retorno. 

¿Qué es el riesgo y cómo se mide en términos financieros?

En el mundo de las finanzas (en su mayoría), el riesgo se mide en términos de volatilidad. En términos simples, esto significa qué tanto varía el precio de un activo durante un período determinado. Una acción que un día bajar 50% y al día siguiente sube 30% puede considerarse cómo una papel muy volátil y por lo tanto como un activo riesgoso. 

Imaginate que tenés los ahorros de toda tu vida en una sola acción y que de un día para el otro perdiste el 50%. Me imagino que muchos no podrían dormir con ese tipo de volatilidad. Por lo tanto, muchas veces en la construcción de portafolios se busca tener la menor volatilidad posible, el menor “riesgo” posible. 

Cómo muchos estarán pensando, esta definición de riesgo puede resultar un tanto arbitraría y seguramente tengan razón. De hecho para Warren Buffet (uno de los inversores más grandes de todos los tiempos), esta definición es pura mierda. Para el y su socio, Charlie Munger, “riesgo” es no tener idea lo que uno está haciendo, “riesgo” es ignorancia. Chapeau. 

Me quedo entonces con esa definición básica de riesgo, la volatilidad o la variación de un activo durante un período de tiempo determinado. 

¿Qué es el retorno y cómo se mide en términos financieros? 

El siguiente componente que te va a interesar en la creación de una cartera es el rendimiento, ¿cuánto puedo ganar? ¿cuánta papota me llevo? diría un amigo mío. Y obviamente es lo que le interesa a todo el mundo. 

El rendimiento puede medirse de varias formas, aunque normalmente se toma el cambio porcentual en al valoración de los activos a fin de un año calendario en comparación con la valuación a comienzo de año. Hoy en día, los rendimientos de los activos financieros están general mucho más bajos en períodos anteriores; un bono del tesoro de Estados Unidos rinde menos de 2%; hay un cierto consenso de que el mercado de acciones americano no va a rendir más de 4% o 6% durante la siguiente década. 

Es por eso que los grandes fondos de pensión están desesperados por rendimiento. Hay mucha liquidez en el mundo, hay mucho dinero y “pocas” cosas en que invertirlo. De hecho uno de los pocos sectores que sigue mostrando rendimientos por encima del mercado es el Private Equity, es decir aquellos fondos que invierten en empresas privadas y no publicas. Pero bueno, me estoy yendo por las ramas. Sigamos. 

Ahora… ¿ cómo se hace para maximizar el rendimiento de una cartera minimizando la volatilidad? Gran pregunta. Es ahí donde entra el concepto de correlación entre activos o clases de activos. 

¿Qué son las correlaciones entre activos? 

Al momento de pensar los diferentes activos o clases de activos en los que vas a querer invertir, vas a necesitar entender cuales son las correlaciones que existen entre estos activos o clases de activos. ¿Qué es una correlación? Básicamente la relación que existe entre el rendimiento de un activo y el rendimiento de otro. 

Entonces vamos a apuntar a que si tenemos acciones, también tener alguna otra clase de activo que suba cuando las acciones bajen y que baje cuando las acciones suban. Es decir que haya una correlación negativa entre los componentes de la cartera. 

De esta forma, lo que estamos logrando es disminuir la volatilidad en la valoración de la cartera como un todo; ya que si hay una crisis económica las acciones pueden bajar un 50% pero los bonos del tesos pueden subir otro tanto debido al fenómeno de fly to quality  de esta forma estamos estabilizando el rendimiento total de la cartera. 

Diversificar o No Diversificar 

Perfecto. Ya tenés claro entonces cuál es el concepto o idea atrás de las correlaciones entre activos. Ahora, ¿qué hacemos?¿invertimos todo en una acción de una empresa y en un bono o invertimos en una clase de activos? 

Para citar nuevamente a Charlie Munger y a Warren Buffett, ellos dicen que la diversificación es un seguro contra la ignorancia. Y la verdad, que si no vas a estar todo el día estudiando el mercado y viendo qué es lo que pasa, lo mejor es tener ese seguro. Obviamente ellos están pensando en inversores activos; cómo vos seguramente querés armar un portafolio para mirarlo una vez al año, lo mejor que podés hacer es diversificar. 

Y es acá donde entra mi gran amigo John Bogle (falleció hace poquito); con uno de los más grandes aportes a la industria financiera mundial. Los index funds. Los index funds o fondos indexados son fondos que contienen una cartera diversificada de activos para trackear o replicar un mercado determinado; todo esto a muy bajo costo. 

Entonces si tu objetivo es diversificar, lo mejor que podés hacer en lugar de comprar acciones puntuales es comprar un index fund diversificado que replique un determinado mercado de acciones. Obviamente, entre los más conocidos y los más líquidos están los index funds que trackean al S&P 500. El SPY (su ticker) puede ser uno de ellos. 

¿Cómo combinar activos?

Lo importante a la hora de combinar activos es entender las correlaciones que existen entre ellos y además las causas fundamentales del porqué de esas correlaciones. 

El típico ejemplo del uso de correlaciones para la construcción de una cartera de inversión es el caso de dos compañías; una que produce paraguas y otras que vende helados. Si durante un año los días son muy fríos y llueve mucho, entonces la empresa que fabrica paraguas tendrá un muy buen nivel de ventas y ganancias y probablemente su acción suba en el mercado accionario.

Por otro lado, la empresa que es dueña de una cadena de heladerías probablemente tenga una mal año en cuanto a sus ganancias y el precio de la acción en el mercado baje. 

Tenés entonces una acción que sube y otra acción que baja por el mismo motivo; entendés claramente la causa fundamental. Lo que ocurre entonces es que estas dos acciones tienen una correlación exactamente negativa, cuando una acción sube la otra baja. 

Para calcular la correlación entre dos activos existen diversas fórmulas matemáticas que entregan como resultado un número que va de -1 (si son inversamente correlacionadas)  a +1 (si son positivamente correlacionadas). Siendo 0 el valor que indica que no hay ningún tipo de relación entre ambos activos. 

Esta relación entre la cotización de activos financieros se puede calcular no solo para acciones en particular sino también para clases enteras de activos y de hecho es eso lo que hacen los planificadores de carteras a nivel institucional. Tratar de enter cuál es la correlación existente entre las diferentes clases de activos para construir una cartera que tenga la menor volatilidad posible con el mayor retorno sobre la inversión.

Por ejemplo, hasta antes de la crisis mundial por el COVID-19 lo siempre había ocurrido era que ante un escenario de crisis o de recesión el capital en el mundo claramente las acciones bajarían en su totalidad como clase de activo y por otro lado, los bonos soberanos de Estados Unidos subirían de precio al ser un refugio ante la inestabilidad y caos en los mercados. 

Se considera a los bonos del Tesoro de los Estados Unidos como el activo financiero más seguro que existe y es por ello que actúan como refugio antes crisis y recesiones; se produce el famoso fenómeno fly to quality en donde todo el capital del mundo básicamente vuela hacia activos de deuda norteamericanos.

¿Qué ocurrió en Marzo durante la crisis por la pandemia mundial? ¡Acciones y bonos bajaron de precio al mismo tiempo! Si bien existen razones por las cuales se dio ese fenómeno, era algo que hasta ahora rara vez o nunca había ocurrido. Muchos portafolios estaban creados entonces teniendo en cuenta esa correlación negativa entre bonos y acciones; lo que a partir de ahora deja una gran enseñanza a todos los gestores de activos en el mundo. 

Lo que hay que entender entonces se que siempre se debe contar con la mayor diversificación posible ya que las correlaciones entre las diferentes clases de activos no están grabadas en piedra y pueden variar frente a escenarios de crisis extrema. 

En pocas palabras, en los próximos 20 o 30 años va a haber una clase de activo que seguro le va a ganar al resto de las carteras y que seguramente te hubiese gustado tener en retrospectiva. Sin embargo, es imposible saber a priori cuál va a ser esa clase de activo. Es por ello que lo mejor es tener la mayor cantidad de clases de activos posibles en la cartera por dos motivos: 

  1. Vas a evitar pérdidas catastróficas. 
  2. Vas a participar, aunque en menor medida, del buen rendimiento de esa clase de activo que tenga la mejor década en términos de rendimiento financiero. 

En 1975, el famoso gestor de fondos Charles Ellis escribió un artículo en el Financial Analysts Journal titulado “Winning the Loser’s Game” (“Ganando el Juego de los Perdedores”). En ese artículo Ellis argumentaba que la mejor forma de perder un partido de tenis amateur con amigos era generar mucho errores no forzados. Un error no forzado es tratar de pegarle fuerte o esquinado a una pelota que viene fácil y que por lo tanto no deberías tener problema en devolver. 

Ellis decía que la mejor forma de ganar en el tenis amateur es asegurarse de devolver la pelota cada vez. No generar errores no-forzados. La mejor forma de ganar es concentrarse en evitar perder. 

Lo mismo ocurre con el diseño de carteras para el inversor amateur, no querés ir en busca de winners. Lo importante es no perder. 

Decía Buffet: “La primera regla de las inversiones en no perder dinero. La segunda regla de las inversiones es nunca olvidar la primera regla”. 

¿Cómo pongo en práctica estos principios?

Si leíste hasta acá, creo que ya deberías tener en claro algunos puntos. Repasemos: 

  1. Antes de determinar cuál es la mejor cartera de inversión es muy importante tener claro cuáles son mis objetivos de inversión y cuándo y cómo voy a necesitar esos fondos. 
  2. Las métricas más usadas para traducir los objetivos de inversión a números son el retorno esperado y la volatilidad máxima o riesgo que estoy dispuesto a soportar. 
  1. Tratar a la carteraa o  portafolio como uno todo y no analizar ni preocuparse por el rendimiento de las diferentes clases de activos que lo componen. 
  2. Entender las correlaciones normales que existen entre las diferentes clases de activos que componen la cartera de inversión. 
  1. Construir la cartera usando fondos que repliquen el comportamiento de diferentes clases de activos y, dentro de esas clases de activos, las diferentes secciones del mercado. 
  2. Los componentes a grandes rasgos de una cartera diversificada deberían incluir: un mix de fondos de acciones (locales/internacionales, large cap/ small cap, value/growth), un mix de renta fija soberana (generalmente fondos que incluyen bonos del tesoro de Estados Unidos de diversos vencimientos), metales preciosos (fondos que replican el comportamiento del precio de diferentes metales preciosos generalmente a través de contratos futuros) y por último exposición a fondos que incluyan REITs (fideicomisos inmobiliarios). 

Perfecto, entonces ahora ya sabés que en tu cartera deberías tener exposición a diferentes clases de activos. Cada clase de activo se compone de diferentes valores; en el caso de fondos que siguen el comportamiento de índices accionarios, estos fondos van a tener cientos de acciones de empresas particulares que los componen. 

De acuerdo entonces a tus preferencias de riesgo y tus necesidades de disponer de esos ahorros en el futuro, probablemente destines más o menos porcentaje de tu cartera a cada una de estas clases de activos. 

Hoy en día existen decenas sino cientos de fondos que te permiten tener exposición a cada una de estas clases de activos y no solo eso sino que además podés comprar estos fondos utilizando ETFs. ¿Qué son los ETFs? Exchange Traded Funds. 

Esto significa que son fondos de inversión que son intercambiados en los mercados como si fueran acciones permitiendo al inversor minorista entrar o salir de cualquier clase de activo con gran facilidad. Como si estuvieras comprando o vendiendo una acción de una empresa en particular. 

Uno de los ETFs más conocidos es el que replica el mercado accionario S&P 500 de Estados Unidos. Este ETFs más conocido por las siglas del ticker SPY tiene gran liquidez y permite tener exposición a las 500 empresas públicas más grandes USA. 

Si bien el número de compañías públicas en los Estados Unidos fue bajando desde 8.000 a mediados de los 90s hasta 4.000 aproximadamente hoy en día, existen índices que tratan de replicar el total del mercado incluyendo las compañías más chicas. Dos de estos índices son el Wilshire 5000 y el Russell 3000. 

https://www.theglobaleconomy.com/USA/Listed_companies/

Una de las mejores formas de tener exposición a la totalidad del mercado accionario de USA es comprando un ETF administrador por la compañía Vanguard fundada por Jack Bogle (una de las compañías pioneras en en la creación de fondos índices). El fondo que replica al total de las compañías públicas de USA se conoce como Vanguard Total Stock Market Index Fund. Como la mayoría de los fondos de Vanguard también cuenta con un ETF que se puede comprar fácilmente para tener exposición a este mercado. 

Cómo te habrás dado cuenta entonces, cada una de las clases de activos a las que vas a tener exposición en tu cartera pueden estar representadas por un ETF en particular. Existen ETF que replican mercados accionarios internacionales, que replicar el comportamiento de solo las compañías de baja capitalización bursátil, ETFs que replican el precio del oro, ETFs para REITs y todo lo que se te pueda ocurrir. 

La pregunta que sigue me imagino es ¿cómo elijo un ETF? y ¿qué pasa si hay varios ETFs para la misma clase de activos? 

Estas dos preguntas son las que voy a tratar de responder en la siguiente sección. 

Eligiendo un ETF que represente cada clase de activo

¿Dónde encontrar un listado de ETFs que represente cada clase de activo? En general cada broker tiene muy buena información sobre los diferentes ETFs que existen en el mercado. 

Charles Schwab e Interactive Brokers tienen muy buenas herramientas que comparan no solo el rendimiento de cada ETFs sino también su liquidez en el mercado, su costo o expense ratio y además también el grado de error con el cual replican el índice en cuestión; es decir qué tan bueno es cada ETF haciendo la tarea para la cual fue creado. 

Si tu broker no tiene una buena base de datos con información sobre los diferentes ETFs disponibles en el mercado; uno de los mejores sitios con información gratuita que conozco es https://etfdb.com

En este sitio hay tablas comparativas para cada tipo de ETF, cuantos activos tienen bajo administración, etc. 

Algunos filtros que usaría a la hora de elegir un ETF para representar una clase de activos de tu futura cartera de inversiones serían los siguientes: 

  1. Que el ETF tenga al menos un año de operatoria. 
  2. Que tenga al menos $100 mm de USD en assets under management o activos bajo administración. Esto te asegura en cierta forma tener liquidez para poder entrar y salir del ETF con un nivel de fondos pequeños. 
  3. Excluir fondos o ETFs que usen deuda para apalancarse, que hagan un manejo activo de la cartera o que hagan estrategias inversas (por ejemplo hay un ETF que replicar el rendimiento del S&P pero en forma inversa; cuando el S&P 500 sube, este ETF baja; la verdad para la construcción de una cartera simple no tocaría este tipo de ETFs). 
  4. Fijarse que los inversores que tienen posiciones en ese fondo no estén concentrados, es decir que no haya solo un inversor institucional que tenga por ejemplo el 70% de los activos de ese fondo ya que cualquier decisión que tome este inversor va a tener repercusiones muy severas en el precio. 
  5. Otro punto a tener en cuenta es que el fondo no tenga una rotación muy elevada de los activos que lo componen. En ETFs que replican índices en forma pasiva y que además estén ponderados por capitalización de mercado la rotación de activos dentro de ese fondo debería ser baja ya que el peso de cada acción o compañía dentro del fondo debería variar al mismo tiempo que varia la capitalización de mercado de dicha compañía. 
  6. Si bien muchas veces es casi despreciable el error de trackeo es otra métrica a tener en cuenta a la hora de elegir un ETF; esta es una medida de volatilidad de la diferencia entre los retornos del fondo y los retornos del índice que supuestamente debe replicar. Generalmente este error de trackeo o volatilidad se calcula usando los datos de los últimos 6 meses. 
  7. Los costos del ETF; existen diversos costos ocultos a la hora de invertir en un ETF y los podríamos clasificar en 4 dimensiones: 
    1. El bid/ask ratio o la diferencia que existe entre el precio ofertado y el precio demandado por cada acción de un ETF también es importante para tener en cuenta ya que si el spread entre ambos precios es muy alto te va a costar mucho salir o entrar en posiciones de ese fondo. El bid/ask ratio se calcula restando el precio demandado del precio ofertado y luego dividiendo por el precio medio entre ambas puntas. 
    2. El expense ratio o el porcentaje que efectivamente cobra el fondo por la administración de los activos que lo componen. Este número cada vez es más bajo y en muchos fondos índice de Vanguard ronda los 20 puntos básicos anuales, es decir el 0.20% del total invertido. 
    3. Las comisiones que paga el fondo por comprar y vender activos dentro del ETF; generalmente estas comisiones se informan en algún lugar del prospecto del fondo. 
    4. En fondos de gran tamaño entrar y salir de una posición o de una acción por ejemplo puede hacer mover mucho el precio de ese activo; es por ello que este costo se conoce como costo de impacto. Si un fondo quiere comprar una acción de determinada empresa al precio ofertado puede que el inventario disponible en el libro de órdenes a ese precio no alcance para cubrir el total del monto demandado por el fondo entonces deba recurrir a puntos de venta más elevados. 

Estaría bueno ver un ejemplo para ver cuál ETF elegir, ¿no?. Veamos entonces qué aspectos se deben considerar de un ETF que replique el mercado accionario de USA solo teniendo en cuenta compañías de alta capitalización bursátil. Uno de los ETFs más usados y más conocidos que replican el índice S&P 500 es el SPY.

Análisis del SPY como vehículo de inversión

Cómo decía anteriormente el SPY es uno de los ETF más usados para replicar el índice S&P 500. Este índice es construido por un comité que elige las 500 acciones más representativas del espacio de empresas de alta capitalización de Estados Unidos. 

La estructura legal de este ETF es una Unit Investment Trust. Probablemente SPY sea el ETF con mayor cantidad de activos bajo administración de todo el mundo; se intercambia en el NYSE Arca; tiene un expense ratio de 0.09% y a mediados de Mayo de 2020 tiene alrededor de $252 billones de USD bajo administración. 

Además, para entender la liquidez que tiene este activo; tiene un volumen diario promedio de $44.6 billones de USD. Esto significa que cualquier orden de compra o de venta de un inversor minorista no va a tener ningún tipo de problemas en ser ejecutada al precio ofertado en el momento en que se manda la orden. Esta gran liquidez hace que el ETF cumpla con la segunda condición que le pedía de tener liquidez suficiente. 

De todas formas voy a hacer un repaso de todas las condiciones que mencioné más arriba para asegurarnos de que sea un vehículo de inversión apropiado para nuestros propósitos: 

  1. Tiene al menos un año de operatoria ya que fue creado en el año 1993. 
  2. Cumple por demás con los requisitos de liquidez. 
  3. Es un fondo pasivo que no usa deuda para apalancarse. 
  4. Si bien es un fondo en el cual muchos inversores institucionales tienen posiciones; es tan grande que no hay un solo inversor que mueva mucho el precio de este ETF.
  5. La rotación de los activos que lo componen es muy baja ya que solo vende o compra acciones de empresas que ingresan o salen del índice. El resto de las posiciones se ajusta automáticamente de acuerdo a su capitalización de mercado.
  6. El error de trackeo es de 0.14, uno de los menores del mercado. 
  7. En cuanto a los costos: 
    1. El bid/ask spread es extremadamente bajo siendo 0.01%. 
    2. El expense ratio es de 0.09% 
    3. Las comisiones que paga por entrar y salir de las acciones de empresas que dejan o entran al índice son bajas. 
    4. Generalmente el costo de impacto es bajo en el fondo ya que las empresas que entran o salen son las de menor capitalización bursátil. 

Como conclusión entonces se puede decir que el SPY es un buen ETF para representar la sección de la cartera destinada a acciones de alta capitalización de mercado del mercado americano. 

Elegiendo un broker

Ahora, ¿cómo se instrumenta todo esto? ¿cómo se pone en práctica? Claramente lo primero que hay que hacer es abrir una cuenta en broker que permita tener exposición a las diferentes clases de activos comprando diferentes ETFs. Dependiendo la ubicación original de los fondos y dada la situación de inestabilidad actual, sería idea que se puedan transferir a Estados Unidos para abrir una cuenta en un broker local. 

Desde ya para entender cual es la mejor locación para los fondos a utilizar también hay que tener en cuenta las cuestiones impositivas del titular de esos fondos. 

Imagino entonces que hay que elegir ahora un broker de los Estados Unidos. Sin duda el mercado con la mayor cantidad de opciones en este sentido. 

Todos los años, la revista Barron’s hace un ranking de los mejores brokers online del país y siempre hay uno que sale primero o en las primeras posiciones; ese broker es Interactive Brokers. Mi recomendación en este caso sería utilizar justamente ese ya que es uno de los más completos pero dado que la cartera que se quiera armar es bastante básico cualquier broker americano puede servir. 

Una vez que la cuenta fue abierta en el broker correspondiente solo resta poner una orden para comprar los diferentes tickers relacionados a los fondos en cuestión. 

Cómo armar posiciones en cada clase de activos: “dollar cost averaging” vs “value averaging”

Uno de los métodos más recomendados para los inversores minoristas que están armando sus propias carteras es no armar toda la posición de una sola vez sino ir comprando de a partes a medida que pasa el tiempo.  

Es decir, si tenés $100.000 USD para invertir en acciones no comprar el total en un ETF el mismo día, sino ir comprando de a poco a medida que pasan los meses. Este método se conoce como dollar cost averaging. 

Una verdad irrefutable es que nadie sabe lo que depara el futuro y por lo tanto los intentos de predecir el mercado son futiles. Dado que no sabés lo que depara el futuro lo mejor es diversificar el riesgo de entrar al mercado espaciando las compras de cada clase de activo en el tiempo. 

De esta forma para el caso anterior en donde un inversor tiene $100.000 USD para invertir en acciones podría invertir 20% el primer mes, 20% el segundo y así durante 5 meses. De esa forma se reduce el riesgo de entrar al mercado en un momento donde los precios son muy elevados. 

Otra forma de armar una cartera de inversión es la descrita por Michael Edleson en su libro “Value Averaging”. Este método consiste en asumir que a fin de los 10 meses tenemos que tener en la cartera $100.000 USD invertidos en acciones. 

De esa forma, no invertís $10.000 por mes sino que solo se invierte lo que haga falta para lograr el nivel de activos invertidos para ese mes. Si para el mes 2 tenés que tener invertidos $20.000 en un ETF de acciones pero los $10.000 del primer mes aumentaron un 10% y ahora valen $11.000 entonces en el mes 2 solo se tienen que invertir $9.000 USD. 

De esta forma se garantiza que al final de los 10 meses vas a tener exactamente $100.000 USD invertidos en acciones pero cuyo desembolso inicial seguramente fue variando a lo largo de los diferentes meses. 

Otra de las ventajas del método value averaging es que te obliga a comprar más cuando el mercado está en en niveles bajos y también a comprar menos cuando está en niveles más altos. Veamos un ejemplo. 

En el caso anterior dijimos que íbamos a invertir $100.000 USD al final de los 10 meses. Entonces tu proceso de inversión sería más o menos el siguiente: 

Mes 1 

Invertís $10.000 

Mes 2 (el mercado sube 10%)

Al final del mes 2 deberías tener $20.000 invertidos pero como el mercado subió un 10% la valoración de tu cartera es $11.000 USD  con lo cual en el mes 2 solo hace falta invertir $9.000 USD, es decir estás invirtiendo menos cuando el mercado está en alza. 

Mes 3 (el mercado baja un 30%)

Durante el mes 3 el mercado bajó un 30% con lo cual la valoración de tu cartera de inversión pasa a ser de $14.000 USD. Al final del mes 3 deberíamos tener en cartera $30.000 USD con lo que para llegar a ese número necesitás invertir $16.000 USD. Es decir, estás invirtiendo un 60% más de lo que invertirías en un mes normal, dado que el mercado está en baja. 

Este método de construcción de posiciones a través de value averaging también funciona en reverso para un inversor que quiera retirarse. Obligándolo a vender más cuando el mercado está en máximos y a vender menos cuando está en mínimos prologando de esta forma la duración de la cartera. 

Podés pensar al método de value averaging como una fusión del método dólar cost averaging y un rebalanceo que se va dando a lo largo del tiempo. 

Re Balanceando tu cartera de inversiones

El “rebalanceo” es una práctica muy recomendable que tendrás que llevar a cabo en tu cartera de inversión cada cierto período de tiempo. 

Un vez que definas qué exposición querés tener a las diferentes clases de activos, lo que tenés que hacer es ir “recortando” las secciones de la cartera que crecen mucho y reinvirtiendo en las que se han achicado. De esta forma podés mantener los porcentajes constantes en las diferentes secciones de tu cartera. 

Veamos un ejemplo muy simple: el típico ejemplo histórico que se repartía 60% en acciones y 40% en bonos. Imaginate que tenés una cartera de $100.000 USD repartido $60.000 USD invertido en el ETF SPY que replicar el índice de acciones americanas S&P 500 y los otros $40.000 USD los tenés invertidos en bonos del tesoro de Estados Unidos que vencen en los próximos 3 años. 

Al final de los primeros 2 años observás que las acciones aumentaron un 20% su precio teniendo ahora una valuación de mercado de $72.000 mientras que los bonos solo aumentaron un 1% llegando a una valoración de mercado de $40.400 USD. 

Para volver a los porcentajes iniciales de distribución entre ambas clases de activos se deberían vender $4.560 USD del ETF de acciones y con esos fondos comprar más bonos del gobierno de Estados Unidos. De esta forma volverías a tener una distribución de 60% / 40% en el total de tu cartera de inversión.

¿Cada cuánto hacer el rebalanceo? Algunos autores como William Bernstein recomiendan hacerlo cada 2 o 3 años para darle tiempo al mercado a desarrollarse. Sin embargo, muchos lo hacen anualmente. 

Hay que tener en cuenta también la parte impositiva, ya que en mucho países posiciones que se mantienen por menos de un año pagan más impuestos si hay ganancias de capital que posiciones que han sido mantenidas por más de un año y se consideran más de largo plazo. 

De esta forma convendría vender las posiciones en las que estemos teniendo alguna pérdida antes del final de año y vender las que estemos teniendo ganancia luego de transcurrido el año de tenencia. 

Diversificando la fuente de ingresos

Al planificar un portafolio diversificado otra cosas que se debe tener en cuenta es la fuente de ingresos de la cual se cobra un sueldo. 

Por ejemplo si un inversor trabaja en relación de dependencia en una empresa blue chip como puede ser General Motors; siendo General Motors una empresa larg cap value habría que tener en cuenta al momento de elegir la distribución de la sección de la cartera en donde se usan acciones que una gran parte del ingreso ya viene dado en forma de sueldo y estaría alocado a esa clase de empresa. 

Ejemplo concreto de creación de una cartera con ETFs

Como dije al principio, los diferentes porcentajes entre las clases de activos que deberían componer una cartera se determinan a partir de la tolerancia al riesgo que se pueda soportar. Si el inversor puede lograr soportar una caída en el valor de la cartera de un 50% entonces podría volcarse por ejemplo a una cartera con un mayor peso de acciones. Si se requiere mantener una valoración de cartera con mucho menos volatilidad entonces debería volcarse a bonos del tesoro de Estados Unidos. 

Clase de activo: Acciones 

Como se mencionó anteriormente la parte de acciones de la cartera puede dividirse en diferentes subsegmentos. A continuación algunos ETFs representativos para cada subsegmento de esta clase de activo: 

Large-caps americanas: 

SPY: como decía más arriba es uno de los ETFs más usados en el mercado, con mayor liquidez y uno de los pioneros en replicar el S&P 500 en el mercado americano. Sin duda 

VOO: este ETF creado por Vanguard una de las empresas pioneras en index funds cuenta no solo con más de $130 bn de USD de activos bajo administración sino también con un expense ratio que lo ubica entre los más baratos del mercado (0.03%). Es una excelente opción para tener exposición a las large-caps americanas. 

VTI: este ETF no está específicamente centrado en el S&P 500 sino que trata de replicar la totalidad del mercado accionario de USA invirtiendo en miles de compañías del sector. De todas formas dado que el S%P 500 tiene compañías tan grandes y con de elevada capitalización de mercado, este ETF se mueve de una forma muy similar al VOO. También cuenta con uno de los expenses ratios menores del mercado, 0.03%

IVV: es un ETF de iShares que también tiene gran liquidez debido a la cantidad de activos bajo administración (más de $182 bn) y además tiene un expense ratio menor a SPY siendo este número 0.04%. 

Small-caps americanas:

IJH: este es un ETF creado por iShares (perteneciente a BlackRock, uno de los mayores administradores de activos del mundo) que replica el comportamiento de empresas americanas de menor capitalización bursátil. El expense ratio es de 0.06% siendo uno de los más competitivos del mercado, tiene gran liquidez debido al alto volumen de activos bajo administración (más de $40 bn de USD). Tener exposición empresas de menor capitalización permite una recuperación más robusta luego de grandes caídas de mercado. 

VB: Vanguard Small-Cap tiene exposición a empresas todavía más chicas, un expense ratio de 0.05%. Este tipo de empresas son extremadamente volátiles pero deberían proporcionar un alto crecimiento en comparación con las empresas de mayor capitalización bursátil. 

Small-value americanas: 

VBR: un ETF de Vanguard que replica el comportamiento de las empresas small cap de USA con un enfoque value. Esto significa que si se divide el universo small-cap de empresas de USA y se lo separa en tres tercios de acuerdo a sus ratios de price-to-book, el tercio inferior se considera value ya que está compuesto por empresas de menor precio por dólar de valor en libro. Las empresas del tercio superior se considerarían growth y las empresas pertenecientes al tercio medio se consideran blend. 

Growth americanas: 

QQQ: es uno de los ETF más utilizado para replicar el comportamiento del índice Nasdaq que en general contiene a todas las empresas tecnológicas. Este tipo de empresas en general tiene fuerte perspectivas de crecimiento por eso se lo considera dentro del segmento growth de la cartera. 

IWF: este es el ETF de iShares que se enfoca en las acciones de empresas growth pertenecientes al índice Russell 1000 Growth Index que ofrece exposición a todas las empresas de alta capitalización con perspectiva growth en USA.

Large-caps internacional ex-US:

IXUS: es un ETF de iShares que tiene mas de 2400 empresas de fuera de los Estados Unidos. Son empresas de alta capitalización y sirve para diversificar el riesgo de estar concentrado geográficamente en Estados Unidos. El expense ratio es de 0.09%

Small-cap internacional ex-US:

VSS: es un ETF creado por Vanguard con un expense ratio de 0.12% que tiene como objetivo trackear una cartera de empresas small cap que estén fuera de los Estados Unidos, de nuevo con el objetivo de lograr una diversificación geográfica. 

Clase de activo: Bonos

El objetivo original del porcentaje de cartera alocado a bonos tiene que ver con la diversificación del riesgo y la disminución de la volatilidad. En general el tipo de bonos que se utiliza para la construcción de esta parte de la cartera son bonos soberanos, es decir instrumentos de deuda emitidos por un país. 

A menos que la diferencia de rendimientos entre bonos corporativos (es decir bonos emitidos por empresas) y los bonos emitidos por gobiernos sea muy grande, siempre conviene invertir en bonos soberanos ya que en general tienen menor riesgo de default. 

Cuando se habla de bonos soberanos normalmente, para una cartera minorista, se hace referencia a los bonos del gobierno de Estados Unidos que siempre se consideraron como la inversión más segura del mundo. 

Uno siempre quiere que la moneda en la que se encuentra fijada la obligación de deuda sea la moneda que emite ese país, por eso si el objetivo de la cartera es obtener rendimiento en dólares generalmente se van a buscar bonos del tesoro de Estados Unidos. 

Ahora por otro lado, si se está buscando obtener rendimiento en Euros; lo mejor sería probablemente recurrir a bonos alemanes que tienden a ser los mejor respaldados de Europa. 

En un escenario normal, creo que la recomendación hubiese sido elegir la moneda dura o la moneda de un país desarrollado en el que uno consume; sin embargo y dada la situación actual creería que lo mejor sería recurrir a armar una cartera en dólares ya que probablemente sea la moneda que más se va a fortalecer en los años siguientes. 

Esto desde ya no es una recomendación de inversión sino una opinión personal de cómo creo que van evolucionar las monedas en el futuro, cada uno debería entender cuál es el moneda que quiere utilizar para maximizar los rendimientos de su cartera. 

Otro punto a tener en cuenta al construir la parte de bonos de una cartera es que en este caso puntual, si se eligen utilizar bonos soberanos, no hace falta recurrir a fondos o ETFs ya que los bonos se puede comprar directamente en subastas que hace cada estado o sino directamente en el mercado secundario donde se pueden comprar bonos ya emitidos para representar a los instrumentos de deuda en la cartera. 

En cuanto a lo referido al vencimiento de los bonos, es decir a cuando estarían pagando el 100% del capital, hay que tener en cuenta que en general se recomiendan bonos cortos, es decir que tengan poca duración; menos a 5 años en lo posible. 

¿Qué ocurre si se construye esta parte de la cartera con bonos de mayor duración o cuyo vencimiento está más alejado en el tiempo? Por razones más técnicas que no vale la pena abundar en esta guía, esos bonos tienen una volatilidad de precio mayor, lo que aumentaría el riesgo potencial de la cartera. Un bono que está más alejado en el tiempo tiene más riesgo de ser afectado por factores como la inflación o la falta de pago. 

Es por ello que si se van a destinar más de $10.000 USD a esta clase de activos conviene comprarlos directamente. Ahora, si el monto destinado a bonos es menor a $10.000 USD ahí entonces se va a tener que recurrir a algún ETF de bajas comisiones ofrecido por los grandes administradores de activos del mundo. A continuación algunos ejemplos: 

SHY: es uno de los ETFs más utilizados para tener exposición a instrumentos de deuda soberanos. Tiene más de $23 BN de USD en activos bajo administración con lo cual no deberían existir ningún tipo de problemas de liquidez. Si bien el expense ratio es uno de los mayores del sector con 0.15%, asumiendo que se están invirtiendo menos de $10.000 USD esta clase de activo, no debería ser un monto significativo. Este ETF cuenta con bonos del Tesoro americano que tiene vencimientos de entre 1 y 3 años. 

VGSH: es uno de los ETF que tiene uno de los menores expense ratios del sector con 0.05%. Tiene algo más de $8 BN de USD en activos bajo administración con lo cual tampoco debería ser un problema la liquidez en caso de querer entrar o salir rápidamente. En este caso también el ETF se concentra en bonos emitidos por el gobierno de Estados Unidos con vencimientos de entre 1 y 3 años. 

TLT: por último, si se quiere tener exposición a bonos soberanos de más alta duración o con vencimientos más alejados en el tiempo; asumiendo de esa forma mayor riesgo y más volatilidad; entonces lo más conveniente es sea tal vez recurrir a un ETF como el TLT que se construye con bonos del gobierno de Estados Unidos con vencimientos de más de +20 años en el futuro. 

Como el lector se podrá imaginar esta clase ETF tiene una volatilidad mucho mayor y por lo tanto puede contribuir a aumentar el riesgo en la cartera si es que no se correlaciona negativamente con el resto de las clases de activos. Al mes de mayo de 2020 luego de los primeros episodios de crisis por la pandemia mundial, este ETF tiene un aumento de cotización de más de 20% desde comienzos de año. 

En recesiones normales o períodos de crisis, lo que generalmente ocurre es que este tipo de activos constituidos a partir de bonos del gobierno de Estados Unidos tienden a apreciarse (más aún los bonos que tienen vencimientos futuros más alejados ya que son más volátiles) debido al fenómeno conocido como flight to quality en donde todo el capital del mundo busca refugio en los activos financieros más seguros que existen. 

Clase de activo: Metales preciosos

Los ETFs de metales preciosos en particular los ETF que siguen el precio del oro, son buenos contrapesos para la construcción de una cartera, en particular en períodos de alta inflación en donde los metales preciosos tienen a tener un muy buen rendimiento en relación a las monedas centrales. 

Ahora, dado que no se está comprando oro físico ni plata física, hay que tener en cuenta que tener exposición a este tipo de activos a través de fondos como el GLD o el IAU no está libre de riesgos. Hay que tener muy claros las condiciones y pormenores que se establecen en los prospectos de cada fondo en relación a la custodia de los activos subyacentes de los fondos. 

En las siguientes semanas seguramente escriba un poco más en detalle sobre los riesgos en los que se incurre por tener ETFs en general y sobre todo cuáles son los riesgos de tener estos ETFs que tienen metales preciosos como activos subyacentes. 

Dicho esto, a menos que se esté ante un escenario de caos absoluto, creo que los ETF o paper gold como suelen llamarlos en el mercado pueden servir para mejorar el sharpe ratio de la cartera (entendiendo al sharpe ratio como retorno por unidad de riesgo o volatilidad). 

A continuación entonces algunos de los ETFs más usados para tener exposición al oro y la plata. 

GLD: es uno de los ETF más utilizados del mundo para replicar el rendimiento del precio del oro. Emitido por State Street SPDR tiene activos bajo administración de casi $50 BN de USD. Con 0.40% de expense ratio es uno de los ETFs más caros del sector. 

IAU: emitido por Vanguard es otro de los ETF más conocidos que replican el comportamiento en el precio del oro. Tiene un expense ratio de 0.25% lo que lo hace un poco más accesible que GLD. Cuenta también con más de $20 BN de USD en activos bajo administración con lo cual no deberían existir problemas de liquidez para posiciones tomadas por inversores minoristas. 

SLV: por último tenemos el ETF de iShares que replica el rendimiento del precio de la plata, tiene un expense ratio de 0.50% y alrededor de $ 6 BN de USD en activos bajo administración. Este tipo de ETFs está respaldado por el metal físico con lo cual elimina los riesgos asociados los ETFs que tratar de replicar el comportamiento del precio utilizando futuros. 

Clase de activo: Propiedades inmobiliarias 

Finalmente llegamos a los ETFs que tratar de replicar la evolución del mercado inmobiliario. Estos ETFs normalmente invierten en REIT (Real Estate Investment Trusts) de diferentes tipos que generalmente se vuelcan a propiedades residenciales, propiedades destinadas a uso comercial o también existen REITs que solo invierten en propiedades inmobiliarias destinadas al esparcimiento. 

VNQ: este ETF replica el MSCI US REIT Index dando exposición a gran parte del mercado de real estate americano. Este tipo de vehículos generalmente tienen poca correlación con el rendimiento de bonos y acciones. Este tipo de trusts generalmente tiene que distribuir el 90% de su ingreso a los inversores. El expense ratio de este ETF es de 0.12% y cuenta con más de $25 BN de USD en activos bajo administración. 

SCHH: este ETF trata de replicar el Dow Jones U.S. Select REIT Index. En este caso el expense ratio es de 0.07% y cuenta con más de $4 BN de USD en activos bajo administración. 

Conclusiones y repaso final

Construir una cartera de inversiones bien diversificada puede ser más “aburrido” que invertir en la acción tecnológica del momento pero si dudas es mucho más saludable en el largo plazo y contribuye a la preservación de capital. 

Hasta aprendiste entonces que las clases de acciones más importantes que deberías incluir en tu cartera son locales/internacionales, de alta/baja capitalización, acciones value tanto de alta como de baja capitalización y por último también viste que deberías incluir un ETF que represente la evolución del mercado inmobiliario. 

Además, la división entre bonos y acciones va a venir determinada por tu horizonte de tiempo, tu tolerancia al riesgo y tu estructura impositiva. Si bien alocar mayor proporción a acciones puede ser tentador, siempre deberías tener un mínimo del 20% de la cartera alocado a bonos ya que nunca se sabe qué depara el futuro. 

En inversores americanos es de vital importancia entender cuál es el porcentaje de los activos que se encuentran en tax sheltered accounts. Ya que de eso va a depender la proporción que se destina a REITs y acciones de empresas value que en general entregan mucho dividendo. 

Me gustaría también finalizar con algunos de los conceptos claves que remarca William Bernstein en su libro Los Cuatro Pilares de la Inversión: 

  • Riesgo y retorno: están inexorablemente relacionados, no esperes más retorno con menos riesgo. En la mayoría de los casos los mercados son eficientes y deberías esperar más riesgo ante perspectivas de obtener un mayor retorno. 
  • Tasa de retorno a largo plazo de las acciones: es fácil de calcular si se suma el dividend yield a la tasa de crecimiento de ganancias. 
  • Tasa de retorno a largo plazo de bonos de alta calidad: es simplemente el % que  paga en cupones ya que estos no aumentan con el paso del tiempo.
  • Imposibilidad de predecir el futuro: el futuro nunca es predecible por lo tanto lo más conveniente es diversificar tu cartera de inversión en la medida que sea posible logrando exposición a un índice amplio del mercado como el Wilshire 5000, otro índice teniendo exposición a small caps, a acciones value, acciones de empresas fuera Estados Unidos, una pequeña parte al mercado inmobiliario, a bonos del gobierno y finalmente una parte dedicada a metales preciosos. 
  • Historia de los mercados financieros: la mejor forma de estar preparados ante escenarios de crisis o de exuberancia irracional es entender cómo se fue desarrollando la historia financiera para poder tener puntos de referencia. 
  • Controlar las emociones: generalmente uno mismo es su peor enemigo, es más importante controlar como reacciona uno mismo ante el movimiento de precios de nuestras inversiones que como reaccionan las inversiones en sí mismas. 
  • Evitar a la prensa financiera: y sobre todo más en estos en donde para tener ingresos la prensa tiene que lograr clicks y visitas a su sitios web con títulos sensacionalistas y alerta de crisis mundiales. 
  • Los rendimientos van y vienen, los costos son para siempre: evitar las recomendaciones de stock brokers o banqueros de inversión cuyos objetivos no están alineados con los de sus clientes y lo único que hacen es cobrar comisiones. 

Como conclusión general me gustaría que te quedara como mensaje las palabras finales de Bernstein: “con poco esfuerzo  y mucho sentido común, uno mismo puede ensamblar una cartera de inversión que debido a su amplia diversificación y bajo costo puede batir a la mayoría de las cuentas que son administradas por gestores profesionales.» 

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