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¿Qué ocurriría si el mercado cerrase por 10 días?

Por Javier Frachi*

¿Que pasaría si cierran los mercados?

Peter Lynch, prolífico inversor americano y líder del fondo Magellan, en 1994 respondió a una pregunta sobre los pánicos en el mercado financiero: “Ud. debería estudiar un poco más la historia. La historia enseña que el mercado siempre cae. En este siglo el mercado cayó 50 veces un 10%. Esto es más o menos una corrección cada 2 o 3 años. Básicamente una corrección, mi estimado, es un eufemismo para perder mucho dinero en poco tiempo. Sigamos con el razonamiento; de esas 50 caídas, 15 fueron mayores al 25%. Mas o menos un mercado bajista cada 7 años. Lo que Ud. necesita saber es que el mercado bajará; a veces tomará un respiro y seguirá hacia adelante. Luego, sepa que mucha gente a su alrededor le dirá que lo predijo, pero pregúntele si lo hicieron las otras 50 veces anteriores. Si Ud. sabe lo que tiene, conoce bien la empresa, tiene paciencia y no está endeudado no tiene que temer. Ahí marcará la diferencia sobre el resto, quienes solo buscan predecir el corto plazo. Recuerde Ud. que aquí el paciente siempre gana

En los momentos de pánico la imaginación, apoderada por el miedo, busca que cometamos errores. Como afirmó Marcelo Bielsa, técnico de fútbol, “uno puede buscar o esperar el error del contrario”. En los mercados financieros se busca generar el error del otro para obtener una ganancia, y aún más fácil es cuando al pánico se lo rodea de incertidumbre.  

El Sr. Mercado, por si no lo conocen, es nuestro socio diario. Todos los días se levanta de un humor cambiante, entre alegre y deprimido, para ofrecer un precio por nuestra parte del negocio en común. Los fundamentos del negocio -las ventas, los clientes, marca, etc.- no cambian a diario, pero el Sr. Mercado dia por medio nos ofrece un precio diferente.

Durante esta semana, el “Sr. Mercado” vuelve a golpear la puerta a todos los interesados en querer aumentar su patrimonio. En esta oportunidad, su estado de ánimo es pésimo: rebajó el precio de todos los negocios en todos los países y pobló al futuro de nubes grises. Como tantas otras veces ocurrió en el pasado.

Durante los fines de semana, ningún inversor le golpea la puerta al Sr. Mercado para tener una cotización sobre sus tenencias. Es más, casi nadie pide todos los días una cotización sobre la vivienda en la que vive ni sobre el campo en el que uno planta soja o trigo. Quizás el mundo de las inversiones sería un juego totalmente distinto al solo disponer dos veces por año el valor de las tenencias acompañado de una hoja con los indicadores fundamentales de ése negocio (nivel de ventas, rotación de inventario, retorno al capital, nivel de endeudamiento, etc.).

A modo de ejemplo, en solo 24hs la naviera Teekay Corp perdió un 23% de su valor para luego subir un 48%. ¡Raya lo irracional presumir que las ventas de un negocio suban o caigan esos valores! Microsoft en 48hs ha pasado de valer -15% a +10%. Lo que lleva a preguntarse: ¿tanta gente dejará de usar y activar el paquete office, Windows o dará de baja su suscripción a Hotmail? Todos estos son productos esenciales para nuestra vida diaria y difícilmente cambien luego de la pandemia.

Edgar Lawrance Smith en 1925 escribió “Common Stocks as Long-Term Investments”. Fue unos de los primeros decálogos sobre las reacciones de los inversores ante shocks y cierres temporales del mercado de valores. Puntualmente, Smith narró con buena pluma el cierre durante 10 días de la bolsa americana. Aunque en vida no llegó a ver el cierre de Wall Street durante 5 meses en 1914 como consecuencia al miedo de la 1era Guerra Mundial.

El comercio de títulos en Estados Unidos, Inglaterra y Holanda estuvo “clausurado” varias veces en la historia. En 1873 durante 10 días nadie pudo operar ni tener un precio sobre sus negocios. Y durante 42 días, el sistema financiero tuvo serios problemas en la circulación del dinero, en la cadena de pagos. La crisis fue resuelta en cinco años después, en 1878, gracias al estímulo del gobierno federal en evitar corridas bancarias.

La debacle de 1873 fue producto del cese de operaciones de una empresa ferroviaria, la cual había tomado deuda por 10 veces el dinero que le quedaba después de pagar los gastos operativos del negocio (empleados, materias primas, electricidad, proveedores, etc.). Los medios de comunicación, que ya tenían mayor circulación y velocidad al informar, publicaron rumores varios sobre la potencial quiebra. Así los proveedores pidieron adelantar sus cobros y los tenedores de bonos salieron a vender y la fantasía de la gente llevó a imaginar que todo el sector ferroviario dejaría de existir como tal. Cuando apareció el miedo, los bancos tuvieron que devolver depósitos. El Banco de Inglaterra, en ese entonces más importante que la FED, fue contractivo al subir la tasa de referencia 600 puntos básicos, del 3% al 9% para satisfacer el apetito de los temerosos que no se satisfacían con esperanzas.

Con esta lección en el hombro y con la experiencia del siguiente cierre temporal de la bolsa. Benjamin Graham enfatizó sobre la importancia de: (i) invertir solo en un máximo de 10 títulos sobre la cual uno pueda responder preguntas básicas; (ii) anotar en un papel cinco razones por la cual comprará tal título a equis precio; (iii) si reconoce su incapacidad para poder valuar un negocio, solo compre un índice diversificado y deje correr el tiempo.

Años más tarde, Warren Buffett y Walter Schools y Lynch ratificaron los dichos de su profesor y jefe con una metáfora deportiva: el beisbol. En el beisbol quien batea debe conocerse a si mismo, saber en qué ángulo puede pegarle a su mejor nivel. En inversiones se trata de lo mismo: conocer el horizonte de inversión, las capacidades propias y solo pegarle a la pelota cuando ésta cae en el circulo de competencia.

Quien tenga la suerte de quedarse muchos años viendo el comportamiento general de la gente verá, siempre, algo nuevo. En los 80’, el petróleo causó más de un infarto y miedo. En 2001, la causa del pánico fueron las empresas de internet. En 2008 los contribuyentes rescataron al sector financiero, automotriz y de inmuebles americano; en 2014 los mismos contribuyentes rescataron al sector energético; en 2019 Reino Unido tuvo que convivir con el cierre de su principal agencia de turismo, y en 2020 contribuyentes salvarán a la industria de aviación, hospedaje y energía.

El fondo de inversión donde trabajó Peter Lynch hizo un estudio en el que quiso saber si todos los inversores se beneficiaron de la excelente ganancia que Lynch generaba (más de 20% por año). La conclusión fue que los únicos que se beneficiaron durante mas de 20 años fueron aquellos que miraban poco la cuenta y pocas operaciones realizaban mientras que quienes más activos eran en el manejo de sus finanzas no les fue tan bien. Paciencia y simpleza siguen siendo un clásico.  

* Master en Finanzas por la UTDT.

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