Guía Completa Para Encontrar «Gangas» en Bolsa

Aprovechando las ineficiencias del mercado

No voy a escribir acerca de screeners ni de cómo filtrar acciones de bajo PER o de cómo usar ratios para detectar empresas baratas. Nada de eso. 

Quiero que veamos las razones fundamentales por las que se generan las oportunidades en bolsa. 

Los mercados son sistemas complejos, sistemas reflexivos en donde el propio movimiento de los precios puede generar feedback loops que si se prolongan por un periodo largo de tiempo, pueden dar lugar a precios que no se corresponden con los fundamentales.

Ahora bien, antes que nada, tenemos que entender quiénes son los agentes que participan en la Bolsa. Yo diría que hay básicamente dos tipos de enfoques y digo enfoques y no personas, porque hoy en día estos enfoques pueden estar programados en algoritmos. Estos algoritmos hacen el trabajo en lugar de cada inversor o gestor individual.

Decía entonces, dos enfoques:

Enfoque inversor: busca determinar el valor de una acción en función de la capacidad de una empresa para generar ganancias a futuro. Los que siguen este enfoque son una minoría en los mercados y se basan netamente en el análisis de la empresa.

Enfoque especulador: trata de determinar el precio futuro de un activo en función del comportamiento de otros participantes en el mercado. Son la mayoría y se basan netamente en adelantarse al comportamiento de los demás.

Desde mi visión, para un inversor privado particular, intentar el enfoque especulador es una pérdida de tiempo. Sigamos.

Probablemente ahora te estés preguntando: ¿Cómo podemos encontrar «gangas» si usamos el «enfoque inversor»? ¡Bien!

Yo lo separo en dos grandes dimensiones: oportunidades generadas por razones estructurales de mercado y oportunidades generadas por razones inherentes a la empresa.

Razones estructurales de mercado

Las mejores oportunidades surgen cuando el mercado sufre fuertes caídas. Los años 2000, 2008 y 2020 son ejemplos de este tipo de situaciones. En estos casos, lo que generalmente ocurre es que el miedo se apodera de los inversores, llevándolos a vender todo: tanto las buenas empresas como las malas. Esto genera que se presenten oportunidades muy atractivas.

La ventaja de las crisis es que generalmente todo desciende de manera simultánea. Por lo tanto, si observamos una fuerte baja en nuestra posición, no necesariamente implica que haya sucedido algo negativo con la empresa en la que hemos invertido; más bien, es el resultado del miedo generalizado en el mercado, una situación que tarde o temprano se estabilizará.

Es importante señalar que, durante estas crisis, la mayor parte del capital que mueve la bolsa proviene de fondos e instituciones. Entre el 70% y el 80% de los flujos de capital pertenecen a estos actores.

Entonces, ¿qué ocurre durante una crisis? Aparecen una serie de comportamientos, en cierta forma irracionales, que no se relacionan con los fundamentos reales de las empresas. Dado que los gestores de estos fondos tienen la responsabilidad de responder ante sus clientes y, en muchos casos, estos clientes deciden retirar sus inversiones, los gestores se ven obligados a vender todos sus activos. 

Más allá de esta situación, hay una serie de «sesgos de comportamiento institucional» que también se dan en las crisis. Veamos.

Sesgos institucionales 

Como decía más arriba, los gestores de fondos tienen clientes a los que tienen que responder y entonces se preocupan más por mantener su empleo o sus comisiones que por generar los mejores retornos de una forma racional. Esto hace que implementen estrategias para seguir de cerca su «benchmark» y reducir la volatilidad. 

Los clientes de los fondos generalmente están muy enfocados en el corto plazo y es normal que decidan «despedir» a un fondo por una mala performance en un período de 6 meses. Esto pone mucha presión a los gestores para no quedarse atrás y siempre estar cerca del «benchmark». 

No hace falta decir que la tecnología ha favorecido estos movimientos enormemente, haciendo que la situación se vuelva aún más volátil.

Todo esto hace que los mercados sean menos pacientes y menos racionales.

Hay también otras razones estructurales de mercado por las que una empresa puede estar barata y tienen que ver con situaciones especiales de mercado que generan venta forzada por parte de los fondos.

Venta forzada

Cuando una empresa quiere desprenderse de una unidad de negocio, una de las formas de hacerlo es a través de una spinoff donde saca a cotizar al mercado esta nueva unidad y ofrece sus acciones a los accionistas actuales de la empresa madre.

Si la spinoff que comienza a cotizar es muy pequeña en comparación con la empresa original o el negocio es muy diferente al de la empresa madre, es posible que muchos accionistas no estén interesados o no puedan conservar estas acciones (de acuerdo al mandato de sus fondos). Por lo tanto, durante los primeros meses o semanas hay una fuerte presión bajista generada por la venta indiscriminada de las acciones en la nueva compañía.

Estas situaciones son ideales para el inversor privado que puede evaluar a la nueva compañía de acuerdo a si es un buen negocio o no y, en función de eso, decidir tomar una participación a precios de derribo.

Otro caso de venta forzada por parte de los fondos se da cuando una empresa es «delistada» de uno de los grandes índices de acciones, como el Russell 2000, el S&P500 o algún otro.

De nuevo, esta situación provoca que los fondos que trackean el índice original tengan que vender indiscriminadamente la empresa que ha sido «delistada», produciéndose así una baja artificial en el precio de la acción que nada tiene que ver con los fundamentales de la empresa.

Sectores en «distress»

Otro caso en donde fuerzas estructurales del mercado pueden generar buenas oportunidades es cuando un sector o una industria determinada están siendo castigadas por los inversores por algún motivo específico que no afecta la capacidad de generar ganancias de las mejores empresas del sector.

Recientemente pasó con las empresas de energía e hidrocarburos, las cuales fueron muy castigadas por la moda de la «transición energética», algo que seguramente va a ocurrir, pero para lo cual todavía faltan años.

Cuando un sector es castigado, todas las empresas bajan, tanto las buenas como las malas. Es por ello que, aunque se pueden encontrar muy buenas «gangas», es esencial hacer un análisis detallado antes de invertir.

La guía de los mercados de JP Morgan es una excelente fuente para ver qué clases de activos son las que están siendo evitadas por los inversores en un momento determinado. (https://am.jpmorgan.com/us/en/asset-management/adv/insights/market-insights/guide-to-the-markets/)

Razones inherentes a la empresa

Vamos a ver ahora algunas situaciones en las que sólo baja una empresa en particular. Ojo acá, porque acá sí hay que realizar un análisis cuidadoso para entender si se ve afectada la capacidad de la empresa de generar ganancias a futuro.

Generalmente, el precio de la acción va a bajar ante estas noticias. Está en nosotros determinar si la baja es justificada o no. Veamos ejemplos:

  • Intervención gubernamental: por ejemplo, cuando se implementa una nueva regulación que puede afectar el negocio de la empresa (pasó con GoEasy cuando el gobierno de Canadá bajó el límite de interés que este tipo de empresas puede cobrar por sus préstamos).
  • Demanda judicial: dependiendo del caso, puede afectar la capacidad de generar fondos a futuro.
  • Irregularidades contables: si surge alguna noticia de este tipo, es mejor vender y luego entender bien si hubo mala intención o no, y decidir si podemos confiar en el equipo gestor.
  • Acusaciones de fraude: evaluar si la acusación es fundada o no.
  • Pérdida de un cliente clave: considerar qué tan importante era y si la empresa podrá reemplazar esas ganancias a corto plazo con otras fuentes de ingreso.
  • Cambios tecnológicos: ocurrió recientemente con empresas como Teleperformance, donde se cuestionaba si el modelo de negocios podría subsistir con el advenimiento de la Inteligencia Artificial (el equipo directivo afirma que, por el contrario, les ayudará a ahorrar costos, lo cual es una sobrerreacción del mercado).
  • Bajas en la calificación de crédito: las agencias encargadas pueden considerar que la empresa ha empeorado en su capacidad para afrontar sus obligaciones a futuro. Es el trabajo del inversor entender si esto es realmente así.
  • Anuncios de los competidores: cuando un competidor fuerte realiza un anuncio, puede afectar el precio de la acción de otros actores en la industria. Ocurrió con AutoZone cuando Amazon anunció su entrada al mercado de autopartes; la acción de AutoZone sufrió, pero luego se demostró que su «moat» le permitiría continuar siendo líder en el mercado, ya que las autopartes tienen características muy particulares. Pasado el miedo, la acción se recuperó notablemente.
  • Resultados financieros por debajo de las expectativas: Cuando una empresa publica resultados trimestrales o anuales que no cumplen con las previsiones de los analistas, esto puede resultar en una caída del precio de sus acciones. Estas expectativas no cumplidas pueden estar relacionadas con ventas, ganancias, márgenes o cualquier otro indicador financiero relevante y de nuevo, hay que entender si es permanente o temporal.
  • Retiro o problemas con productos clave: Si un producto importante para la empresa enfrenta problemas de seguridad, regulación o simplemente deja de ser popular, esto puede afectar negativamente la percepción de la empresa. Un ejemplo podría ser una farmacéutica que tiene que retirar un medicamento debido a efectos secundarios no deseados.
  • Rotación alta en la dirección ejecutiva: Cambios frecuentes en puestos ejecutivos clave pueden ser vistos como signo de inestabilidad o conflictos internos, lo que podría generar desconfianza entre los inversores.
  • Situaciones de desastre o crisis: Catástrofes naturales, accidentes industriales o cualquier evento imprevisto que afecte la operación normal de la empresa puede tener un impacto negativo en su valoración.
  • Dificultades en la cadena de suministro: Problemas en conseguir materiales o interrupciones en la producción pueden llevar a demoras o paradas en la entrega de productos, afectando directamente los ingresos. Pasó mucho durante la pandemia y en los meses siguientes, hoy la mayoría de las empresas está casi recuperadas.
  • Cambios en el comportamiento del consumidor: Si los consumidores cambian sus hábitos de consumo y la empresa no se adapta rápidamente, puede perder relevancia en el mercado. Esto puede ser un problema serio y es clave entender si la empresa va a poder adaptarse o no.
  • Aumento en los costos de producción: Un aumento en los precios de las materias primas o en los costos laborales puede reducir los márgenes de ganancia de la empresa. Entender si son aumentos de costos permanentes o temporarios.
  • Cuestiones éticas o de reputación: Cualquier escándalo relacionado con prácticas no éticas, trato inapropiado a empleados o problemas ambientales puede dañar la reputación de la empresa y, por ende, su valor en bolsa.

En la checklist de inversión adjunta en la newsletter, te incluyo el listado completo de razones para que puedas seguir investigando y, como siempre, determinar si la situación particular afecta o no la capacidad de la empresa para generar ganancias.

Psicología de mercado

Cuando hay miedo en el mercado, la gente vende primero y pregunta después, ya sea un inversor profesional o un inversor individual; el mercado siempre asume lo peor. Es por ello que a veces hay acciones que son muy castigadas cuando aparece una noticia, pero que después rebotan. Luego de un análisis de la información, se comprueba que la situación no es tan grave y que no va a afectar de manera notable la capacidad de generar ganancias de una empresa.

De hecho, como siempre decimos, el valor de una empresa son las ganancias futuras que puede generar en los siguientes 20 o 30 años descontadas al presente. Si un año en particular tiene menos ganancias pero después vuelve a la normalidad, el valor de la empresa debería bajar entre un 3% y 5%. Sin embargo, esto no es lo que generalmente ocurre, ya que muchas veces la acción cae un 30% o 40%, a veces más, y sobre todo en small caps. El mercado sobre reacciona.

Existen varios sesgos psicológicos que contribuyen a estos movimientos «irracionales», y podría escribir un post entero hablando de cada uno. Sin embargo, solo voy a mencionar algunos.

  • Sesgo de disponibilidad: significa darle más importancia a la información que está fácilmente accesible en lugar de darle importancia a la información que realmente importa. Un ejemplo relacionado a la situación que te contaba arriba puede ser cuando una empresa anuncia una mala noticia en su llamado trimestral de resultados que todo el mundo sigue, pero que para comprobar qué tan grave es esa mala noticia hay que llamar a clientes o hacer una investigación de mercado. Los inversores venden primero y hacen la investigación después.
  • Sesgo de confirmación: cuando tendemos a darle más peso a la información que confirma nuestra visión previa en lugar de a la información que realmente importa.
  • Sesgo de información reciente: como su nombre lo indica, significa que el mercado le da más peso a la información reciente que a la información que realmente se debería considerar para realizar un análisis cuidadoso.
  • Sesgo de aversión a la pérdida: cuando duele más perder un 20% que ganar un 20%. Esto ha sido comprobado en diversos estudios psicológicos a lo largo de la historia, con lo cual no es nada nuevo, pero el humano es así y hay que tenerlo en cuenta para entender las reacciones del mercado.
  • Sesgo de comportamiento de rebaño: hacer lo que hacen los demás por más que yo no hubiese actuado de la misma forma si estuviera solo.

Conclusión 

Lejos de ser eficientes (y menos en small caps), los mercados te pueden dar constantemente oportunidades de encontrar «gangas». Sin embargo, para aprovecharlas, el inversor particular debe estar preparado y listo para actuar, entender los fundamentales del negocio y, siempre, pero siempre, tratar de comprender si la capacidad de la empresa para generar ganancias a futuro se ve afectada o no.

Ahora, usando esta guía y el checklist de inversión adjunto, estás listo para encontrar verdaderas «gangas» de inversión y de esta forma tener una buena experiencia en bolsa.

Obviamente, esto requiere trabajo y un profundo entendimiento del negocio de la empresa, pero si estás preparado, ¡los resultados pueden ser excelentes!

Un saludo,

Mauricio Heck

mauricio@hoyfinanzas.com

Aviso Importante

No interprete nada de lo anterior como asesoramiento financiero. Este artículo ha sido preparado por el autor solo para fines informativos y educativos. La escritura contiene ciertas declaraciones y opiniones prospectivas basadas en el análisis del autor de información públicamente disponible que se cree precisa y confiable. Si bien el autor cree que dichas declaraciones y opiniones prospectivas son razonables, están sujetas a riesgos desconocidos, incertidumbres y otros factores que podrían causar que los resultados reales difieran materialmente de lo proyectado. A la fecha de publicación del informe, el autor puede o no tener una posición en el valor mencionado. Nada en este informe constituye asesoramiento de inversión. Los lectores deben llevar a cabo su debida diligencia e investigación y tomar sus propias decisiones de inversión. ESTO NO ES UNA recomendación de compra o venta.

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